La apuesta

18 08 2007

Este es un señor que ingresaba todos los días en el banco 1.200 dolares, así que el director de la entidad, intrigado, da la orden que si vuelve a aparecer con más dinero al día siguiente, le hicieran pasar a su despacho. ¡Y cómo no! El hombre volvió con más dinero. Le hacen pasar al despacho del jefe y éste va directamente al grano:
– No nos ha pasado desapercibido que usted ingresa todos los días 1.200 dolares… ¿de dónde las saca?
– Pues muy simple… Apuesto y siempre gano.
– ¿Y qué apuesta?
– Lo que se me ocurra. Por ejemplo, le apuesto que me puedo comer mi ojo izquierdo.
– ¡Bueno ya! No me lo creo.
¿Hacen 300 dolares?
– ¡Apostados!
El hombre se saca el ojo postizo y se lo come.
– ¡Oh! Increíble. Me ha ganado. ¡Y parecía tan real!
– Mire, me cae bien. Le apuesto doble o nada que tengo los huevos cuadrados.
– Eso sí que es imposible, venga, 600 dolares.
Va el hombre y se baja pantalón y calzoncillos.
– ¿Ve como era imposible que los tuviera cuadrados?
Usted toque y ya verá.
El banquero intrigado, le palpa las partes…
– De cuadradados nada, ¡he ganado 600 dolares!
– Está bien, aquí tiene… pero ¿ve a aquel cajero de allí? ¡Pues le he apostado 1.800 a que usted me tocaba los huevos!

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